Los carros cambiaron y su mantenimiento también: cinco revisiones que hoy van más allá del motor

 


Bogotá, septiembre de 2026. Para muchos conductores, la visita al taller comienza cuando aparece una señal: un ruido diferente, una luz en el tablero, una vibración o un cambio en el comportamiento del vehículo. Sin embargo, el mantenimiento no debería empezar cuando surge un problema. La periodicidad de las revisiones depende del modelo, kilometraje, tecnología y condiciones de uso. Por eso, más que establecer una cifra universal, la principal recomendación es seguir el programa de mantenimiento definido por el fabricante y prestar atención a las condiciones particulares en las que se utiliza el vehículo.

“Uno de los errores más frecuentes es pensar que si el vehículo funciona aparentemente bien no necesita una revisión. Muchos componentes presentan un desgaste progresivo que no siempre es perceptible durante la conducción. El mantenimiento preventivo permite anticiparnos, verificar el estado general del vehículo y reducir la posibilidad de que una situación pequeña termine convirtiéndose en una reparación más compleja”, explicó Leonardo Gutiérrez, Director de Producto de Nissan Colombia.


Cinco puntos que no deberían esperar a presentar una falla

Llantas y presión. Además de verificar la presión periódicamente, es importante revisar desgaste, profundidad del labrado y posibles daños. Los neumáticos tienen una relación directa con adherencia, estabilidad y capacidad de frenado. Frenos. Pastillas, discos y líquido de frenos requieren inspección periódica. Ruidos, vibraciones o cambios en la respuesta del pedal son señales que deben revisarse y no esperar hasta el siguiente mantenimiento programado.

Fluidos y batería. Aceite, refrigerante y demás fluidos deben mantenerse según las especificaciones del fabricante. También es recomendable verificar periódicamente el estado de la batería y del sistema eléctrico. Luces y elementos de visibilidad. Faros, direccionales, luces de freno, limpiaparabrisas y líquido lavaparabrisas son elementos sencillos que pueden tener un impacto directo en la seguridad.

Sistemas electrónicos y asistencias. Los vehículos actuales incorporan sensores, cámaras y tecnologías de asistencia a la conducción. Mantener estos componentes en condiciones adecuadas y realizar los diagnósticos recomendados también forma parte del mantenimiento moderno.

“Los vehículos han evolucionado y el mantenimiento también. Hoy una revisión no se limita a componentes mecánicos: incluye sistemas electrónicos, sensores y tecnologías de seguridad. Lo importante es respetar los intervalos establecidos para cada vehículo y acudir a personal capacitado que pueda realizar un diagnóstico integral”, agregó Gutiérrez.

Además del kilometraje, la forma de uso puede modificar las necesidades de mantenimiento. Tráfico frecuente, trayectos cortos, carreteras en condiciones exigentes, viajes prolongados o exposición a ambientes con polvo pueden hacer necesario prestar mayor atención a determinados componentes.

Por eso, más que preguntarse cuántos kilómetros pueden pasar antes de volver al taller, la recomendación es más sencilla: conocer el plan de mantenimiento específico del vehículo, realizar inspecciones periódicas y no ignorar cambios en su comportamiento. Al final, el mantenimiento preventivo no consiste únicamente en prolongar la vida útil del automóvil. También significa procurar que cada uno de sus sistemas esté preparado para responder cuando realmente se necesita.

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