BYD llevará a Colfecar una propuesta para reducir hasta 50% los costos de energía en camiones eléctricos
El costo de operar una flota se ha convertido en uno de los principales criterios para las empresas de transporte que evalúan la renovación de sus vehículos. Consumo de energía, mantenimiento, productividad y disponibilidad son variables que hoy pesan tanto como el precio de adquisición, especialmente en las operaciones de distribución urbana y última milla. Bajo esta perspectiva, la llegada de los camiones eléctricos abre una discusión que va más allá de las emisiones: cuánto cuesta realmente operar un vehículo y qué tan viable resulta para las empresas colombianas.
“Nuestra participación en espacios sectoriales busca ir mucho más allá de la simple exhibición de vehículos; queremos contribuir activamente a la conversación sobre el futuro de la logística de última milla. Hoy la tecnología de los vehículos ya está madura y probada, por lo que el verdadero reto para el país reside en construir el ecosistema que rodea a los carros, asegurando estándares de interoperabilidad y preparando a los operadores para liderar esta transición”, aseguró Juan Pablo Molano, gerente de ventas y mercadeo de BYD buses y camiones.
Con este enfoque estratégico, la compañía participará en el próximo congreso de Colfecar, que se celebrará el 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre, con el objetivo de estrechar la relación con generadores de carga, transportadores y tomadores de decisiones clave en la industria. Durante el evento, la marca proyecta atender a cerca de 100 clientes, incluyendo entre 30 y 40 cuentas estratégicas de los sectores de consumo masivo, alimentos y bebidas, retail, paquetería y logística, con el fin de identificar proyectos concretos de migración tecnológica. Para este año, BYD proyecta alcanzar ventas de hasta 200 camiones eléctricos en Colombia y continuar consolidando su participación en este segmento.
Para responder a las necesidades específicas de la distribución en Colombia, donde el mercado total de camiones oscila entre las 20.000 y 25.000 unidades anuales, BYD ha enfocado su portafolio en modelos que cubren el 70% de las aplicaciones logísticas urbanas. En el marco del evento, se destacarán los modelos T35 y T75, diseñados específicamente para el reparto de última milla. El T35 está concebido como una alternativa liviana para reemplazar camiones diésel tradicionales que retornan diariamente a una base de carga, mientras que el T75 ofrece mayor capacidad para operaciones urbanas de distribución de alimentos, aplicaciones refrigeradas y abastecimiento de grandes superficies y puntos de venta.
El análisis financiero de estas operaciones respalda la viabilidad de la transición: operar estos camiones eléctricos puede representar una reducción de costos de energía de hasta el 50% frente a un vehículo diésel equivalente, además de menores costos de mantenimiento asociados a una arquitectura mecánica más simple y a un menor número de componentes móviles. Estas ventajas operativas se complementan con el uso de la Blade Battery, una tecnología de litio-hierro-fosfato (LFP) desarrollada por BYD y diseñada con altos estándares de seguridad térmica y durabilidad. Además del beneficio económico, la movilidad eléctrica reduce significativamente el ruido y las vibraciones en la cabina, contribuyendo a mejorar las condiciones de trabajo de los conductores durante las jornadas de reparto.
“La conversación que queremos llevar a Colfecar es muy sencilla: la electrificación de una flota no debe evaluarse únicamente por el precio de adquisición del vehículo, sino por cuánto cuesta mover cada kilómetro durante toda su vida útil. Cuando analizamos energía, mantenimiento, disponibilidad y productividad, encontramos operaciones en las que el camión eléctrico ya puede competir económicamente con el diésel. Queremos escuchar de primera mano las necesidades del sector y construir junto con los transportadores soluciones hechas a la medida de su operación”, añadió el ejecutivo.
En conclusión, la participación de BYD en el congreso de Colfecar refleja cómo la electrificación del transporte de carga en Colombia comienza a avanzar de los proyectos piloto hacia decisiones de flota sustentadas en criterios de rentabilidad y eficiencia operacional. Al combinar las ventajas de las tecnologías eléctricas con las demandas de alta rotación de los operadores logísticos, se abren oportunidades para implementar modelos de distribución limpia viables bajo las condiciones del mercado nacional.
Finalmente, el éxito de esta transición de mediano y largo plazo dependerá de la articulación entre los proveedores de tecnología, las empresas de transporte y las políticas de infraestructura energética. Con un portafolio diseñado para cubrir el grueso de las operaciones urbanas y una estrategia orientada a acelerar la adopción de vehículos eléctricos de carga, la consolidación de flotas eléctricas de última milla representa una oportunidad para modernizar el parque automotor, reducir la huella de carbono industrial y mejorar la calidad del aire en los centros urbanos colombianos.



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