Ford en las 24 horas de Le Mans: la historia real de la primera victoria, 60 años después
Bogotá, junio de 2026. Ford tiene una historia destacada en las 24 Horas de Le Mans, la cual comenzó con la espectacular victoria de 1966, arrasando con los tres primeros lugares del podio. En el 60° aniversario de este hito, la compañía abrió sus archivos y revela detalles de lo que realmente ocurrió detrás de escena en aquella jornada. Para entender la importancia de esta hazaña, es necesario recordar las dificultades que la precedieron. En 1964 y 1965, Ford no logró terminar la carrera con ningún auto en Le Mans y era motivo de burla en los círculos del automovilismo.
Uno de los documentos inéditos revelados ahora es el presupuesto del programa. El presupuesto original de Ford para Le Mans en 1966 era de US$ 1.8 millones. El documento detalla claramente el riesgo para la reputación corporativa de la marca si el programa no tenía éxito. Este financiamiento lo cubría todo: autos, equipos, logística y operaciones de carrera. Ajustado por inflación, equivaldría hoy a cerca de US$ 18 millones.
“Incluso para los estándares modernos del automovilismo, es una cifra muy ajustada. Ese número en la planilla original trae toda la historia a la realidad. Como en cualquier proyecto audaz, nos excedimos del presupuesto y hubo un memorando que solicitaba recursos adicionales para más pilotos, autos, motores y chasis. El total subió a US$ 3.5 millones y, gracias a Dios, fue aprobado”, cuenta Ted Ryan, gerente de Patrimonio Histórico y Archivos de Ford, quien coordinó la investigación.
Solo un pastel
En una época en la que no había videollamadas, las entrevistas se hacían vía télex. Un documento de 1966, de varias páginas, muestra las preguntas enviadas a Henry Ford II y sus respuestas, también transmitidas por télex.
“Tenemos el télex original y es posible ver el ritmo de su razonamiento: directo e inmediato. Las respuestas fueron publicadas por la revista Sports Illustrated en la misma semana de las 24 Horas de Le Mans. La historia ocurriendo en tiempo real”, dice Ryan.
La celebración de la victoria también está registrada en los archivos, incluyendo la invitación original para la fiesta en La Chanticleer, en Nueva York, un restaurante legendario del automovilismo en la época. Sin embargo, lo más revelador es lo que vino después de ella: la cuenta del bar, que incluía vino, champán, cócteles y solo un pastel.
“Este detalle es importante y muestra una imagen que ningún comunicado de prensa podría lograr: personas cansadas, aliviadas, finalmente permitiéndose disfrutar el momento. Incluso tenemos la cuenta de los puros, con las cantidades y costos exactos. Es divertido ver esto ahora, pero también revelador. En 1966, esta victoria todavía no era una leyenda. Era solo un grupo de personas que había logrado algo gigantesco”, completa Ryan.
Encendedor de oro
Uno de los documentos más significativos es la lista completa de todos los involucrados en el programa de Ford en Le Mans, incluyendo ingenieros, diseñadores, constructores y mecánicos. Cada uno recibió un par de gemelos (mancuernillas) hechos especialmente para la ocasión. “Tenemos la lista de destinatarios. Es un recordatorio de que, aunque nombres como Carroll Shelby son muy conocidos, la victoria perteneció a un equipo mucho más grande, que incluía a Holman/Moody, Alan Mann Racing y una amplia gama de ingenieros de Ford”.
El comunicado de prensa original emitido después de la victoria de Ford, también preservado, es breve y directo. Pero un objeto captura el espíritu de la época mejor que cualquier otro: un encendedor de oro macizo que Lee Iacocca le regaló a Henry Ford II. Lleva un logotipo de Mustang en oro macizo y una inscripción grabada: “A la salud, a la felicidad y un 30% de retorno”. Esta sola línea dice más sobre Ford en la década de 1960 que cualquier presentación de estrategia corporativa.
“La gente pregunta por qué estos documentos no se compartieron antes. La respuesta es simple: Ford no mostraba el detrás de escena de su trabajo. Los borradores y presupuestos eran confidenciales. Esa cultura recién cambió en los últimos años”, explica Ryan. “Estos objetos son fragmentos de historias que, en el futuro, deberán ser rescatadas de otra manera. Porque dentro de 20 o 30 años no habrá cuentas de bar ni télex; solo correos electrónicos eliminados y enlaces expirados”.







Comentarios
Publicar un comentario