Los 5 mitos sobre la licencia de conducción desde los 16 años y lo que realmente está pasando en Colombia

 


Bogotá, abril de 2026. El acceso a la licencia de conducción en Colombia está viviendo un momento de transformación. De acuerdo con estimaciones del sector, el interés por obtenerla por primera vez aumentó cerca de un 20% en 2025, reflejando una tendencia clara: cada vez más ciudadanos, incluidos los jóvenes, buscan cumplir con los requisitos desde el inicio de su vida como conductores. Entre enero y abril de 2026, los organismos de tránsito del país han expedido más de 322.000 licencias nuevas para la categoría A2, consolidándose como la principal puerta de entrada para nuevos conductores. En este mismo periodo, el grupo de edad entre 16 y 19 años suma 65.560 licencias otorgadas en esta categoría, lo que evidencia un mayor protagonismo de los jóvenes dentro de esta dinámica. Por su parte, de la categoría A1 solo se han expedido 175 licencias en el mismo periodo. Este comportamiento no solo responde a un aumento en la demanda, sino también a un cambio en la forma en que las nuevas generaciones se están relacionando con la legalidad en la vía. Cada vez más jóvenes optan por iniciar su experiencia como conductores cumpliendo los requisitos establecidos, en muchos casos con el acompañamiento de sus familias como parte de un proceso de formación en responsabilidad y seguridad vial.

La conversación pública se ha centrado en la edad, cuando en realidad el factor determinante es la formación. Obtener una licencia a los 16 años en Colombia implica cumplir un proceso completo de capacitación, evaluación y certificación que busca garantizar que los conductores cuenten con las competencias necesarias para movilizarse de manera segura en las vías del país. Realizar el trámite de forma legal no es opcional: un vehículo, mal utilizado, puede generar consecuencias graves para todos los actores viales”, afirma Cleyton Clark, Director de Negocios del SICOV en OlimpIA.

Esto demuestra que esta generación está optando por cumplir con los requisitos desde etapas tempranas, en muchos casos con el acompañamiento de sus padres como parte de un proceso de formación en responsabilidad y seguridad vial. Desde el sector, esto vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre qué implica obtener una licencia antes de la mayoría de edad y, sobre todo, qué tan preparado está el país —en términos de formación, control y cultura vial— para responder adecuadamente a esta realidad. Aunque la normativa colombiana permite conducir desde los 16 años, el proceso exige cumplir condiciones estrictas. Los aspirantes deben obtener primero una certificación médica en un Centro de Reconocimiento de Conductores (CRC), donde se validan sus aptitudes físicas, mentales y motrices, y posteriormente realizar una formación teórico-práctica en un Centro de Enseñanza Automovilística (CEA), además de aprobar las evaluaciones correspondientes. Este sistema busca garantizar que quienes comienzan a conducir cuentan con capacidades verificables. En este contexto, persisten percepciones que han distorsionado el debate y que vale la pena aclarar desde la evidencia. Clark da a conocer cinco mitos más frecuentes alrededor de la licencia de conducción para jóvenes:

Mito 1: “A los 16 años es fácil obtener la licencia”: Obtener la licencia en Colombia no es un proceso difícil, pero tampoco es un trámite automático. Requiere aprobar exámenes médicos (en un CRC), formación teórica y práctica, y evaluaciones que validan conocimientos y habilidades (en un CEA). Aunque el proceso está estructurado, la calidad de la formación y el acompañamiento siguen siendo determinantes para consolidar buenos hábitos en la vía.

Mito 2: “Los menores deben conducir siempre acompañados”: La legislación no exige que los conductores entre 16 y 18 años circulen con un adulto. Sin embargo, el acompañamiento en las primeras etapas es recomendable, ya que fortalece la experiencia, la confianza y la toma de decisiones en entornos reales.

Mito 3: “Los jóvenes no están preparados para asumir la conducción”: La formación en los CEA incluye seguridad vial, normas de tránsito y conducción responsable. Esto permite que los aspirantes desarrollen competencias clave antes de obtener su licencia. La edad, por sí sola, no define la responsabilidad al volante; lo determinante es la calidad del proceso formativo y el entorno en el que se adquieren estos hábitos.

“La responsabilidad en la vía no se construye de un día para otro. Es el resultado de la formación, del ejemplo en casa y del entendimiento de que todos somos actores viales. Ahí es donde el rol de la familia y la educación temprana marcan una diferencia real”, agrega Clark.

Mito 4: “La responsabilidad llega solo con la mayoría de edad”: La experiencia en movilidad demuestra que la responsabilidad no está asociada únicamente a la edad, sino al proceso de aprendizaje. Más que cumplir un requisito, conducir implica desarrollar criterio, anticipación y respeto por los demás, habilidades que pueden formarse desde etapas tempranas con el acompañamiento adecuado. Además de reconocer que conducir implica cuidar la vida propia y la de los demás.

Mito 5: “No hay forma de supervisar a los conductores jóvenes”: Hoy existen herramientas tecnológicas como aplicaciones de telemetría, geolocalización y alertas de velocidad que permiten monitorear hábitos de conducción en tiempo real. Estas soluciones fortalecen el rol de las familias y aportan a la construcción de una cultura preventiva.

Este panorama muestra que la discusión sobre la licencia desde los 16 años no responde a una flexibilización de la norma, sino a una evolución en el comportamiento de los ciudadanos. Cada vez más jóvenes están optando por formarse, certificarse y cumplir con los requisitos desde el inicio, lo que abre la puerta a una conducción más consciente y alineada con la legalidad. En un país donde la movilidad exige mayor responsabilidad, el foco empieza a desplazarse hacia la educación, la tecnología y la formación temprana. Más que un debate sobre edad, el reto está en consolidar una cultura vial en la que cada nuevo conductor esté realmente preparado para asumir su rol en la vía.

Por eso, es fundamental que el proceso para solicitar la licencia de conducción por primera vez se realice en centros autorizados que cumplan con las normas establecidas por la Superintendencia de Transporte. En la plataforma MiLicencia by OlimpIA (www.milicencia.co) es posible encontrar CRC y CEA debidamente habilitados para llevar a cabo este proceso. Cumplir con este deber no es solo una exigencia legal, sino una decisión que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, concluye Clark.

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