Un vínculo que se fortalece a través del tiempo Fiat Fiorino: una historia de amor con Colombia
Bogotá, febrero de 2026. En febrero, el mes del amor, Fiat celebra una de las relaciones más estables y duraderas de su historia, la de la Fiorino con los colombianos. Compartiendo momentos memorables con distintas generaciones de empresarios y familias, Fiorino se convirtió a través del tiempo en una aliada dinámica y eficiente para hacer realidad cada sueño. Regresa a la marca Fiat el clásico de trabajo manteniendo intacta su herencia italiana en diseño funcional, mientras transforma las rutas de negocios en una experiencia de disfrute de la Dolce Vita. Como amiga para la diversión, aliada profesional, transporte de mascotas o incluso como ruta escolar, la Fiorino ha sido una sorpresa inolvidable en cada uno de sus roles históricos, destacando por su increíble capacidad de adaptación, aspectos que la convirtieron en un icono que trasciende épocas y latitudes.
Protagonista de un recorrido de casi medio siglo, la Fiorino siempre ha lucido su herencia italiana en versatilidad, confianza y oportunidades para todos. Nacida en 1977 como una furgoneta derivada del modelo 127 que incluía una caja de carga, la Fiat 127 Fiorino que se fabricó en los años 80 en las plantas de Fiat en Italia, Brasil y Argentina, tomó un nuevo rumbo, más apegado a las características del Fiat Uno en 1987, e incluyendo además una variante pick-up. Entre 1988 y 2000 la segunda generación de la Fiorino reinó en Europa con sus versiones de carga y pasajeros: además también se desarrolló una variante con platón. Más tarde, en 2007, fue presentado un nuevo ejemplar que ampliaba su capacidad de carga para lograr más eficiencia entre quienes sienten pasión por el trabajo.
Latinoamérica es Fiorino
En Brasil, Fiorino se había estrenado en 1980 como una versión utilitaria del 147 (la versión brasileña del 127) atendiendo a una necesidad creciente de vehículos ágiles de carga liviana. Fue tan oportuna que se convirtió en uno de los modelos más emblemáticos de ese país y trazó una vía de éxito y confianza para ese estilo de vida italiano en Latinoamérica. Innovadora en cada una de sus generaciones, la Fiorino 147 fue una de las favoritas para los negocios y también como camioneta familiar: en Latinoamérica fueron muy populares las versiones adaptadas al transporte de pasajeros en el área de carga y otra con portaequipajes sobre la cabina.
Fiorino Van inspirada en el Uno, sustituyó a su antecesor en 1988 deslumbrando al ampliar su espacio de carga, rendimiento y funcionalidad. De hecho, a Colombia llegó a principios de los años 90 como furgoneta y también como pick-up causando furor en la población; luego de una breve ausencia regresó al país renovada y sumando audacia, a principios del nuevo milenio.
Más tarde, en 2014, una nueva generación Fiorino producida en Brasil que usaba la plataforma del Nuevo Uno de 2010, mostró que Fiat podía ofrecer aún más capacidad volumétrica y agilidad. Su propuesta distinta y auténtica, se alejaba de la versión europea para mostrar un vehículo pensado para el mercado Latinoamericano. En la última década, la van más famosa de Fiat se actualizó en seguridad, funcionalidad y eficiencia incluyendo nuevas tecnologías que optimizan el consumo energético.
Italiana de nueva generación
La Nueva Fiorino que llegó recientemente al país moviendo corazones y memorias entre los colombianos, consolida esa historia de amor que ha movido emociones durante décadas con un motor Firefly 1.3 L, 97.65 hp, 127 Nm, transmisión manual de 5 velocidades y marcha atrás y una capacidad volumétrica de 3,3 m³ lista para cargar hasta 650 kg. Su capacidad de almacenamiento es además práctica, funcional y modular.
La versión disponible en Colombia, que cuenta con un concepto de confort amplificado para hacer del viaje una experiencia suave e inolvidable, está actualizada con tecnologías Fiat. Los sensores de estacionamiento, faros antiniebla delanteros, control de tracción y estabilidad, asistente de arranque en pendientes, fortalecen la seguridad a bordo, tanto para los pasajeros como para el equipaje, reafirmando esa confianza que Fiorino se ha ganado a través de los años. De esta manera, la camioneta utilitaria protagoniza una historia de amor con Colombia, que implica entendimiento y confianza mutua para impulsar la vida con alegría y pasión, a la italiana. Son millones de kilómetros y emociones recorridos en conjunto, a través de los años, impulsando negocios prósperos, emociones intensas y un vínculo auténtico y profundo: una historia que se sigue construyendo con vanguardia tecnológica y estética, siempre mirando al futuro.






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