Cuando el vehículo se detiene, el negocio también: la movilidad eléctrica como herramienta de estabilidad para el emprendedor
Bogotá. Colombia. Febrero 26 de 2026. Para miles de emprendedores en Colombia, el vehículo no es un activo más: es la base de su operación diaria. De él dependen las entregas, las visitas a clientes, las rutas cumplidas y, en muchos casos, el ingreso del hogar. Pero más allá del costo del combustible o del mantenimiento, hay una variable que preocupa cada vez más a quienes viven de su movilidad: la incertidumbre. No saber cuándo el vehículo entrará al taller, cuánto costará la próxima reparación o cuántos días al mes no podrán operar por restricciones de circulación impacta directamente la estabilidad del negocio.
En ese contexto, la conversación alrededor de la movilidad eléctrica está cambiando. Ya no se trata únicamente de una alternativa ambiental, sino de una decisión que puede ofrecer mayor previsibilidad operativa: menos variables inesperadas, costos más estables en el tiempo y mayor continuidad en la operación. Para un pequeño empresario, la posibilidad de proyectar con mayor claridad sus gastos mensuales y reducir la exposición a imprevistos puede marcar la diferencia entre un mes ajustado y uno rentable. La estabilidad se convierte en un factor tan relevante como el ingreso.
“Muchos emprendedores no solo buscan reducir gastos, buscan tranquilidad. Quieren saber que su herramienta de trabajo les permitirá operar de forma constante y planear mejor su crecimiento. Cuando entienden que la movilidad eléctrica puede ayudarles a tener mayor control sobre su operación, la conversación cambia”, explica Felipe Negret, gerente de marca de Farizon Colombia.
Además de los beneficios en operación, existen incentivos tributarios y condiciones diferenciales de circulación en varias ciudades del país que permiten ampliar los días efectivos de trabajo al año. Para quienes dependen de su vehículo a diario, esto no es un detalle menor: es capacidad productiva. En ese escenario, Farizon, marca respaldada por Geely Holding Group y Grupo Vardí en Colombia, ha enfocado su propuesta en soluciones diseñadas para la movilidad productiva, acompañando a emprendedores en logística urbana, última milla y transporte regional con soporte técnico, red de cobertura y acompañamiento especializado.
La movilidad eléctrica empieza así a posicionarse no solo como una opción tecnológica, sino como una herramienta de profesionalización del negocio: mayor control, mayor planeación y menor exposición a interrupciones. Cuando el vehículo es el corazón de la operación, la estabilidad deja de ser un lujo. Se convierte en una ventaja competitiva.

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